Breve cantar de una hija de Adán

 I Ante el sopor estival, un último estertor de mi esperanza grita enmudecido tu nombre.En tu nombre se desangra.  Vuelve a mí tu mirada, pequeña deidad, no me prives de tu calma. Quita el polvo de mis ojos, libérame de esta crisálida. Como fuego, como agua, como un beso, como lava.  Me sosiega que comprendas el dolor que me acompaña, aquel viejo ...

La noche

Se disipa de a poco la niebla y allí la veo en lo alto, tan hermosa, tan frágil. La noche purpúrea acentúa la fatalidad del suceso: ella se arrojará desde un muro a gran altura. Los rayos resplandecen en su blonda cabellera, en tanto que el viento alborota sus rizos y los volados de su vestido blanco, acompasado por la trágica expresión de Salvatore Adamo:  ...

Azul

¡Cuánta aflicción sentí aquella tarde al pensar que lo perdía! Llegué a casa y lo encontré contemplando, embelesado, la puesta de sol. Sonreía triste, la mirada perdida en el horizonte lejano (más lejano e inasible que nunca) y la respiración profunda, como buscando llenar todo su ser del "afuera". La brisa vespertina jugueteaba con su cabello. Y una ...

Errante

Crucé la calle distraída, buscando en mis bolsillos el vuelto que Don Silvio me hubiese dado minutos atrás. «Otra vez se equivocó» protesté para mis adentros, cuando una mirada de color café me frenó: aquél era, probablemente, el par de ojos más tiernos que había visto jamás.En milésimas de segundo, un oleaje de miel cubrió por completo mi ser y esto me llevó ...

Filas

La gente suele quejarse por cualquier cosa. Hoy en el supermercado, escuchaba como rezongaba la mujer que esperaba detrás de mí, solo porque la cajera se tomaba su tiempo para cobrar. Y yo pensaba «cómo se nota que no estuvo en el San Roque». Hace un tiempo, una infección en la muela me llevó, casi de urgencia, al dentista. Fui a este servicio público que ...

El banquete divino

—Somos como el tiempo perdido, como palabras dichas al oído de nadie —le cantaba al oído suavecito, mientras acariciaba los pómulos angulosos, manchados por lágrimas que iban deslizándose, llevándose el rímel. El sol entraba tímido por la ventana, abierta de casualidad. Solían vivir con las persianas bajas, de manera que poco se distinguía el día de la noche, ...